Dorta Martinez | Psicología del inversor
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Psicología del inversor

Psicología del inversor

Todos los que hemos invertido alguna vez en un activo que no esté libre de riesgo, seguro que alguna vez nos hemos planteado estas cuestiones: ¿Compro ya?, ¿Vendo ya?, ¿Espero unos días a ver si se recupera?, ¿pero si las vendo y luego me arrepiento?…

El prototipo de inversor español tiene sus ahorros en depósitos bancarios y quizá algún bluechip del Ibex 35.

Desde hace unos años, con el nuevo panorama económico europeo de tipos 0,  nuestra mente se está abriendo poco a poco a nuevas inversiones para intentar ganar más del apenas 0,1% que dan los depósitos. Bancos, aseguradoras, agencias independientes, etc., inundan el mercado con un abanico de productos tan apetitosos, que es difícil resistirse.

Las televisiones, los periódicos de color salmón, nuestro cuñado… Todos comentan alguna inversión interesante con rentabilidades de 2 dígitos y nosotros pensamos, ¿cómo no voy a invertir yo en eso?.

Es obvio, y sino debería serlo, que no todos tenemos la misma tolerancia al riesgo. Lo que para uno puede ser una pérdida asumible, para otro no tiene porqué serlo.

Es muy bonito ver rentabilidades del 10%, pero algo que sube esa cuantía, puede bajar al menos ese mismo porcentaje.

Hoy en día todo el mundo quiere comprar criptomonedas, ¿porqué?, porque parece ser que es la gallina de los huevos de oro. Los +1000%, +7000%, +13000% llenan los titulares, nos inundan los ojos. Gente que no sabe ni lo que es blockchain, un altcoin o una ICO, quiere invertir en criptomonedas porque piensa que siempre se gana.

Esa gente, no es consciente que en cualquier momento su inversión puede valer 0 y esa misma gente no está preparada para afrontar que ha perdido su dinero.

No es fácil darse cuenta de esto, sobre todo si tus primeras inversiones han salido bien, ya que puede llevarnos a creer que todo el monte es orégano.

Mi recomendación es que uno se aisle de esos cantos de sirena que sólo hacen ver las bondades de un activo, que nos informemos, leamos, estudiemos e invirtamos una cantidad acorde al riesgo que estamos dispuestos a asumir.

Si tenemos un perfil conservador y nunca hemos invertido en esto, mete una pequeña cantidad, sigue leyendo, informándote, estudiando y después puedes incrementar poco a poco.

Si las cosas se ponen feas, recapacita en estas cuestiones ; ¿lo primero que haces al levantarte y lo último al acostarte es mirar las inversiones?, ¿estás triste o de mal humor? Y por encima de todas, ¿te quita el sueño pensar en tus inversiones?. Si la respuesta a estas preguntas es afirmativa, tu inversión tiene más riesgo del que estás dispuesto a asumir, no lo dudes, VENDE.

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